Maldigo la poesía de quien no
toma partido hasta mancharse
Gabriel Celaya
Me desperté de un sueño de esperanza
y me asusta lo que veo
y os acomodáis en vuestra voluntaria ignorancia
Ni quiero, que en la garganta se me hiele la voz
Aunque quizás, ya sea tarde.
matasteis la inteligencia.
que irremediablemente vuelve al pasado
Un país que mansamente ofrece la otra mejilla
Este hermoso país, se está hundiendo
Os calláis,
y olvidáis, que callar muchos días,
es quedarse sin palabras para el futuro.
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