QUE ESPERO DE LA FILOSOFÍA PARA EL SIGLO XXI
Según los grandes conocedores de esto, la filosofía consiste más
en el proceso de encontrar respuestas a preguntas fundamentales mediante el
razonamiento, sin aceptar las opiniones convencionales o la autoridad
tradicional antes de cuestionarlas, que en el hecho propiamente dicho de
encontrar esas respuestas. Los primeros filósofos de la historia, en la Grecia
y la China antigua, fueron pensadores a los que no les satisfacían las
explicaciones establecidas procedentes de la religión y de las costumbres, y
que buscaron respuestas con una base racional.
La filosofía ha dado lugar a algunos razonamientos más importantes
e influyentes de la historia, pero no ha dejado de haber filósofos antagonistas
a lo largo del tiempo. Pese a que la lógica pueda parecer la rama más exacta y
“científica” de la filosofía, un campo en el que las cosas son o verdaderas o
falsas, si se mira con más detenimiento, se hace evidente que el asunto no resulta
tan sencillo. Los progresos matemáticos del siglo XIX pusieron en duda algunas
de las normas lógicas que había establecido Aristóteles, pero ya en la
antigüedad, las famosas paradojas de Zenón de Elea llegaban a conclusiones
absurdas a partir de argumentos aparentemente correctos.
¿Cuál debe ser el pensamiento filosófico de la clase trabajadora?
¿Su lugar en el mundo o como salir de una situación de
supervivencia extrema?
Y a estas preguntas habría que añadirle
¿Quién les explica a estas personas que hacer para vivir mejor?
Hay miles de libros de autoayuda, que no son más que un sacaperras
(como decíamos en mi pueblo), que les dan supuestas clases para cambiar sus
vidas, clases que todos sabemos que no son más que mera retórica.
¿Les puede ayudar la filosofía de universidad a cambiar?
Ya se demostró que está muy alejada de la realidad del mundo
obrero. Algunos grandes filósofos los han tachado de ser los únicos culpables
de la situación en la que están, sin pararse a pensar, por un segundo, que la
mano de obra de los señores feudales y, posteriormente, de la industria no han
tenido las oportunidades de estudio que si tuvieron los filósofos nacidos en
familias acomodadas. Las palabras de Kant demuestran esta ignorancia:
“La ilustración
significa el abandono del hombre de una infancia mental de la que el mismo es
culpable. Infancia es la capacidad de usar la propia razón sin la guía de otra
persona. Esta puericia es culpable cuando su causa no es falta de inteligencia,
sino la falta de decisión o de valor para pensar sin ayuda ajena. Sapere Aude,
“¡Atrévete a pensar!” he aquí la divisa de la ilustración.”
Immanuel Kant “Was ist Aufklärung”
Los filósofos no tienen respuestas para estas cuestiones. Además,
sus frías ideas no pueden seducir a los humildes, a quienes en el fondo desprecian
y culpan de los males que padecen, priorizando las ideas represivas frente a
las educativas […] cambiar a ese pueblo ignorante ha de ser una tarea demasiado
larga y en exceso ardua; por ello dirigieron sus esfuerzos hacia los príncipes.
De esta alianza contra natura habrá de surgir el despotismo ilustrado. Y si nos
vamos a la Grecia antigua, Platón también excluyo a la clase trabajadora, que
debía de dedicarse exclusivamente a sus tareas, de la formación y el
conocimiento. Los ilustrados heredaban los puestos, para el estudio, de sus
antecedentes.
Si todos los relatos para vivir en un mundo más equitativo y justo
ya están escritos ¿Por qué en el siglo XXI estamos viviendo con las peores
ideas posibles? Y no me vale que me respondan porque los poderosos se las han
apropiado, porque bien es sabido que todos estos grandes relatos que se han
llevado a cabo, como la revolución francesa o la revolución bolchevique, basada
esta en las ideas marxistas, han acabado en dictaduras sangrientas. La época
del terror en Francia y los gulags en la URSS. En Francia además hubo una
revolución posterior a la revolución de 1789 la comuna de París en 1871 lo que
demuestra que casi cien años después los más desfavorecidos seguían sin
conseguir nada de las ideas y los actos de la revolución del 14 de julio.
Para mí, actualmente en todo el mundo las sociedades libres se
enfrentan a un enemigo nuevo e implacable. Este no tiene ejercito ni armada; no
procede de ningún país que podamos señalar en un mapa; está en todas partes y
ninguna, porque no está ahí fuera, sino aquí adentro. En lugar de amenazar a
las sociedades libres con la destrucción desde el exterior, como hicieron los
nazis y los soviéticos, las amenazan con corroerlas desde el interior.
Retos
para el siglo XXI
Tenemos muchos textos filosóficos que implantándolos nos harían vivir
en un mundo más equitativo y justo. Sin embargo, los que han alcanzado el poder
en base a estos textos no han hecho más que utilizar ese poder para someter a
su pueblo, porque como nos dijo Orwell en su mítico 1984 “Sabemos que nadie se
adueña nunca del poder con la intención de cederlo.” Como creer en una
humanidad que a pesar de unirse en una alianza, como la propuesta por Kant para
vivir en paz, que es la Comunidad Europea vemos las guerras económicas internas
en esta coalición donde la solidaridad entre países brilla por su ausencia.
¿Qué puede hacer la filosofía para revertir lo que se nos viene
encima?
¿Qué pueden hacer los filósofos si existen de varias ideologías?
Creo que es el momento de que la filosofía comience a responder a
preguntas sobre la justicia en el mundo, sobre la lucha que debe seguir la
clase obrera, que siempre es la perdedora en todos los ámbitos, en vez de
contemplar el universo
Se que existen pequeños núcleos de “combatientes” filosóficos,
como el nuestro, que intentamos dar a conocer esta situación, pero ahora urge
moverse a gran escala. Los millones de personas que han dejado de pensar y se
dejan aborregar deben cambiar, pensar y actuar en consecuencia, pero nadie les
facilita la tarea. Los libros que denuncian las injusticias, muchas veces están
a precios desorbitados para los bolsillos de familias que a duras penas llegan
a fin de mes con su mísero salario y no siempre pueden encontrarlos en las
bibliotecas públicas cercanas a sus domicilios. Las televisiones privadas están
para embrutecer más al personal y las públicas hace tiempo, o quizás nunca lo
fueron, que dejaron de ser un servicio público de educación, que no de
adoctrinamiento, y tomaron el mismo camino que las privadas.
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